Con una declaración conjunta emitida este sábado
tras la segunda reunión del proceso de diálogo, el Gobierno Nacional y la
oposición se comprometieron por la paz del pueblo venezolano.
A través de una declaración conjunta leída por
los alcaldes Jorge Rodríguez y Carlos Ocariz, denominada “Convivir en Paz”,
ambos sectores políticos del país se comprometieron a defender los valores y
principios de la Constitución Bolivariana de Venezuela y las leyes “más allá de
los diferentes modelos políticos que representamos”.
En el texto manifestaron que solo quieren
conversar de tolerancia, derechos humanos, paz, prosperidad económica,
soberanía y felicidad social.
Instaron al pueblo a reconocerse sin
condiciones, a promover el consenso porque “el bien común está por encima de
nuestras legítimas diferencias (…) convivir es respetar, reconocer, forjar
vínculos que trascienden un momento histórico y a cualquier circunstancia por
difícil que esta sea”, señalaron.
A continuación el texto completo:
DECLARACIÓN CONJUNTA
CONVIVIR EN PAZ
Los representantes del Gobierno y de la
Oposición en el diálogo nacional quieren formular una declaración conjunta ante
el pueblo de Venezuela. Expresamos así, los valores y principios que nos
obligan en el marco de la Constitución y las leyes de la República. Son
principios que compartimos y nos comprometemos a defender, más allá de los
diferentes modelos políticos que representamos, de nuestra diferente visión de
la historia de Venezuela y de nuestras alternativas de futuro.
Hoy queremos hablar al pueblo de Venezuela, no
como gobierno u oposición, ni como defensores de una u otra ideología, ni como
mayoría o minoría política. Hoy queremos hablar desde una condición para
reconocernos y promover el consenso, la de ciudadanos de Venezuela, compatriotas,
el bien común que está por encima de nuestras legítimas diferencias.
Hoy queremos hablar a nuestro país, pensando
ante todo en las generaciones más jóvenes, en aquellos que de una u otra manera
han sufrido o sufren como consecuencia de nuestros momentos más difíciles. Hoy
queremos hablar de tolerancia, de derechos humanos, de paz, de prosperidad
económica, de soberanía, de felicidad social.
Porque convivir es respetar, reconocer, forjar
vínculos que trascienden un momento histórico y a cualquier circunstancia, por
difícil que esta sea.
Convencidos y comprometidos con la paz del
pueblo y para el pueblo, con su bienestar social, material y moral, con la
democracia, expresamos nuestro firme compromiso con una convivencia pacífica,
respetuosa y constructiva.
Porque no hay política ni convivencia en la
violencia, ni en la fuerza. Porque no hay política ni convivencia en el odio,
ni en la amenaza, ni en el insulto. Nos comprometemos a promover una acción
política respetuosa, que destierre, condene y erradique de nuestra sociedad el
odio, la justificación de la violencia, la intolerancia y su uso como arma
política, el escarnio y el insulto.
Queremos así, liderar una gran movilización
nacional en favor de la concordia, del reconocimiento mutuo, y de la paz.
Hacemos un llamamiento a que la presente
declaración sea respaldada por las fuerzas políticas, las instituciones
públicas, las organizaciones sociales, los medios de comunicación, las
universidades, las comunidades religiosas, los centros educativos y la sociedad
en general.
Nos comprometemos, además, de forma solemne a
que nuestras diferencias políticas solo tengan una respuesta en el estricto
marco constitucional: un camino democrático, pacífico y electoral.
Nos comprometemos, asimismo, a reforzar de
manera conjunta la defensa de nuestra soberanía y rechazar cualquier injerencia
externa, del signo político que sea.
Nos comprometemos, también, a un esfuerzo
conjunto, intenso y urgente para superar las serias dificultades que atraviesa
nuestra economía, víctima de múltiples formas de agresión y que afecta
especialmente a los sectores más humildes de nuestra población, con quienes nos
sentimos especialmente obligados.
Nos comprometemos, de igual manera, a un nuevo
esfuerzo conjunto en el combate frente a la inseguridad ciudadana y la
violencia criminal, las bandas paramilitarizadas y grupos violentos, así como
la urgencia del desarme de la población.
En esta hora histórica de nuestra patria,
estaremos a la altura que merece nuestro pueblo. La historia solo merecerá el
respeto de las futuras generaciones, si es la historia del reconocimiento
mutuo, y es una historia de fraternidad, paz, tolerancia y democracia. Este es
nuestro compromiso. Este es nuestro deber y nuestra determinación. El pueblo de
Venezuela se lo merece.
