LA BLANCA MADRE
Por Gabriela Cerrutti
Mauricio es más Blanco Villegas que Macri. Lo dice y lo repite el jefe del Clan, Franco,
cuando tiene que explicar lo que lo enamora y lo distancia de su hijo, como lo
enamoró y distancia de Alicia Blanco Villegas, su madre.
Mantener oculta a esa parte de la familia, fue
un arduo trabajo de Jaime Durán Barba desde que se hizo cargo de la imagen
presidencial. Con todo su entramado de corrupción y causas judiciales, Franco
es, al menos, un típico empresario argentino. Los Blanco Villegas son, en cambio,
la oligarquía terrateniente y liberal.
Esa mirada y ese modelo de país es el que formó
ideológicamente al actual presidente. Si Franco le enseñó a pasear por los
despachos oficiales para llevarse bien siempre con los gobiernos de turno, fue
su tío José Blanco Villegas el que marcó su impronta sobre el rol del campo y
su convicción del modelo agroexportador como único futuro para la Argentina.
Los esfuerzos del equipo de comunicación por
tapar este domingo esas declaraciones, recordaron a Marcos Peña lo sucedido en
la campaña electoral del 2007. Cuando Néstor Kirchner lanzó aquel recordado
“Mauricio es Macri” y los embates de la oposición se comenzaron a centrar en la
historia de Franco, Durán Barba sugirió poner en el centro de la escena a la
madre, para desviar las miradas. En la casa de Barrio Parque, organizaron un
almuerzo para definir con ella la estrategia: en menos de diez minutos, Alicia
elogió al dictador Jorge Rafael Videla, arremetió contra los “villeros”, los
pobres, los cartoneros y los homosexuales. “Franco es de izquierda al lado de
los Blanco Villegas”, suele reconocer el propio Peña.
El abrazo público de Alicia por el Día de la
Madre no fue sólo eso. Ocultos por el aparato de propaganda oficial que muestra
a Macri en una permanente foto de hombre con bella mujer y pequeña hija, sin
historia, ni padres, ni hermanos, ni siquiera otros hijos e hijas, los Blanco
Villegas tienen un rol central en la vida del Presidente.
Macri se casó con Juliana Awada en la estancia
La Carlota, en una fiesta donde el anfitrión fue su tío Jorge Blanco Villegas
en contra de la ya histórica pelea con Franco. En el último fin de semana
largo, el presidente volvió a recluirse en Tandil, en las estancias familiares.
Durante los ochenta y noventa, en Tandil, la familia era vecina de la estancia
de Licio Gelli (líder de la organización mafioso-fascista P2) y amigos de su
testaferro, Alberto Vignes (ex canciller de Isabel Perón).
El casamiento con Alicia Blanco Villegas llevó a
Franco al corazón de la oligarquía, pero llevó a Jorge al mundo de los negocios
de los Macri. Por el acuerdo matrimonial, Jorge pasó a ser gerente general en
las empresas del grupo SOCMA y desde allí se encargó de la formación de
Mauricio. Contrató economistas de la UCD para su formación, como el mismísmo
Alvaro Alsogaray, y disputó con la visión más desarrollista de Franco que
pretendía que fuera Gregorio Chodos quien enseñara a su hijo el mundo de los
negocios.
Blanco Villegas acrecentó su fortuna a finales
de los sesenta instalándose en Marbella para triangular operaciones de venta de
ganado en pie desde Buenos Aires y Australia a los países de Medio Oriente.
Cuando Franco se divorció de Alicia, Blanco Villegas pasó a administrar el
cincuenta por ciento de las empresas. También compartían las acciones en
Philco, la primera empresa de televisores argentina que se instaló en Ushuaia.
Presidente de la Unión Industrial durante los noventa, Blanco Villegas fue un
ferviente defensor de las políticas que hoy lleva adelante Mauricio, con todas
sus contradicciones. El ingreso irrestricto de marcas extranjeras para
electrodomésticos, fundió Philco que terminó siendo adquirida por la coreana
Daewoo.
El tío Jorge fue el encargado también de las
negociaciones con la Fiat para que Sevel fuera su licenciataria en la
Argentina. Tanto que quedó involucrado en la misma causa por contrabando que su
sobrino y fue eje de la mayor pelea familiar con Franco cuando el jefe de Clan
entendió que su hijo y su tío estaban intentando quitarle la empresa. Blanco
Villegas viajó a Italia a llevar adelante esa negociación y volvió con las
acciones de Impresit-Sideco y Fiat a su nombre.
Según recuerda Mauricio, Jorge solía enseñarle
que eran preferibles los negocios que no tenían que ver con el estado. “Para
los hombres de campo como yo, el honor y el estado no van juntos”, repetía.
El tío Jorge murió en el invierno del 2011, poco
después de haber organizado el casamiento de su sobrino preferido en La
Carlota. No alcanzó a ver a Mauricio presidente, llevando adelante las
políticas liberales que él mismo le había inculcado.
Fuente: Nuestras Voces