Gentileza de Jorge Luis Ubertalli,
periodista y militante para los lectores de Utophia.
Por Jorge Luis Ubertalli Ombrelli
Trump, o sus cortesanos, comprendieron que la
guerra de hoy es de un tipo distinto al de las armas convencionales. Es
comercial, industrial y financiera. Una guerra que, auspiciada por el fundante
de la CIA Sherman Kent en la posguerra para con sus “enemigos”, ahora juega en
contra del mismo imperio en decadencia.
Trumbeando hacia el abismo
La estrategia trumpeana se halla signada por la
realpolitik de Kissinger, cuyo lema y práctica fue dividir para reinar. Así
como en los inicios de los 70 el sesudo y cínico asesor llevó adelante el
acercamiento con China, en el marco de una confrontación con la URSS,
pivoteando sobre la división del movimiento comunista internacional, hoy la
táctica de Trump, siempre asesorado por el anciano Henry, es acercarse a Rusia,
en el marco de: 1) Incentivar la ruptura de la alianza de Rusia con China y sus
perspectivas regionales y mundiales; 2) Neutralizar la influencia industrial,
comercial y financiera de China en el mercado mundial, “territorio del enemigo”
según principios leninistas interpretados por quien esto escribe, quien se
“abrió al mundo” en el marco de enfocar la guerra contra EE.UU. y la
confrontación/cooptación de sus adláteres utilizando las reglas de juego del
capitalismo.
El principio comunista de que “el capital no
tiene patria” es una realidad .Desde que la guerra se comenzó a librar en el
“territorio del enemigo”- el mercado mundial capitalista, que contribuyó a
desatar la “autodisolución” de la URSS- la cruda verdad se impuso a la ficción
de los “valores” de la democracia occidental, principal envoltorio en el cual
se presenta - y se oculta- el salvajismo del sistema. Todos los “valores” de la
democracia occidental abrevan en las aguas servidas de la reproducción ampliada
del capital y la ganancia individual. Y ningún emprendimiento capitalista
invierte ni invertirá un centavo en un ramo en donde sus ganancias sean menores
que en otros, estén donde estén y tengan la bandera que tengan, so pena de ser
eliminado de la “competencia”. La reproducción ampliada del capital es la única
bandera de los capitalistas, bandera mundial que ahora se ha vuelto contra sus
propios panegíricos.
La trumpa no funcionará
Trump pretende, como dijimos más arriba, dividir
para reinar. Y su mentado “acercamiento” a Rusia es una táctica a utilizar para
alejarla de China. Sus manifestaciones en cuanto a dejar a Europa “sola” en el
terreno militar- la OTAN deberá mantenerse por sí misma, sugirió- , eludir el
tema de Ucrania y Crimea, impostar sobre Siria y los “rebeldes” creados por
EE.UU. y sus socios, etc., etc., es una jugada que ya practicó Hitler cuando, a
fin de neutralizarla un tiempo para arremeter contra “occidente”, firmó un
tratado de no agresión con la URSS en 1939. Ya se sabe en que terminó el
tratado en junio de 1941. Los “rusos”- ex soviéticos por ahora- aprendieron
mucho sobre el “respeto” del nazi y su pretendida jugada de hacer creer que
Alemania y la URSS podían convivir en una Europa fragmentada y repartida entre
ambos sistemas, antagónicos e irreconciliables. El mismo “respeto” por Rusia
pregona -y la misma repartija del territorio europeo sugiere- ahora el nuevo
engendro del país del norte de América que, al igual que Hitler, arremete
furiosamente contra el “capital financiero” y el establishment, mientras lava
dinero sucio en sus emprendimientos inmobiliarios de Corea del Sur, Islas
Británicas, Indonesia y Turquía, entre otros.
En el nuevo mapa de unidad estratégica que han
trazado Rusia y China- la una, desde su “autodisolución”, repotenciando su
fuerza militar, a fín de que el imperialismo, ya acorralado por sus propias
contradicciones, no pueda recurrir a una aventura bélica para salvarse del fín
que le espera; y la otra, invadiendo su propio campo de juego con productos,
capitales, y otros elementos de la libertad de mercado y bla, bla, bla.- se
despliega hoy frente a las narices del trumpismo y otras resacas oficiales u
opositoras del capital imperialista para decir que ya la hegemonía
norteamericana, occidental y capitalista, ha llegado a su fin.
La patria es el capital
El libre flujo de mercancías y capitales en el
mundo, apreciado por los defensores de la ‘competencia’ y la ‘libertad’ de
comercio y empresa, ha traído aparejado a EE.UU un desgarramiento de su
economía. Un Estado que financia a los ricos, saqueando y llevando a la guerra
y la muerte a su pueblo para engordarlos, gasta millonadas en un complejo
bélico-empresarial cuyo destino es destruir bienes y personas y no
reproducirlos y hacerlos plenos humanos, y emite dólares sin respaldo real para
seguir jugando en un universo virtual, no puede durar eternamente. La tan
remanida “competencia” internacional le ha traido a EE.UU., sólo del desde el
2001 hasta el 2016, la pérdida de 5 millones de empleos industriales, el cierre
de más de 63 mil fábricas- 15% del total desde el 2001 hasta el 2014-, el
arrasamiento de una gran parte de su población por la heroína y otras drogas
adictivas- ilegales pero legítimas en cuanto al juego de producir mercancías para
el mercado, sean cuales fueren, inherente al funcionamiento del sistema-, una
deuda pública que supera el 100 % de su PBI, y la emisión de Bonos del Tesoro
por más de un billón de dólares, de los cuales más de la mitad lo atesora China
y otra parte Rusia y Japón. ¿Cómo revertir esa situación?. ¿Quizá volviendo a
reindustrializar el país imperial, poniendo trabas a la ‘libertad’ de comerciar
mientras se agita el monigote del capital financiero como causante de sus
problemas, cuando ese mismo capital se constituyó históricamente en acicate de
la reproducción ampliada del capital y a la vez en su sepulturero, en su actual
período de decadencia?. ¿Qué empresa multinacional o local vá a invertir en
cualquier emprendimiento donde sus ganancias serían menores que las que
obtendría si invierte en otro, con mayores ventajas comparativas?.
El capital es la patria de los capitalistas, y
donde se acreciente más, flameará su bandera. Y no hay nada que pueda revertir
la situación.
La guerra imperial y su correlato de guerra
económica, creada por el imperio del capital, le está jugando en contra a los
EE.UU. con Trump o sin él. Sus enemigos-adversarios/socios a veces como parece,
están utilizando los principios del yudo para terminar con su hegemonismo en el
mundo.
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El Trump en su laberinto II
Por Jorge Luis Ubertalli Ombrelli
Antes de iniciar su periplo gubernamental,
Trump, asesorado por su equipo de fulleros profesionales, intenta acercarse a
sus peones para alejarlos de su enemigo, a la par que afianza su discurso
xenófobo en el marco de una táctica de guerra en su ‘patio trasero’.
Fuera !!
En su afán por congraciarse con sus votantes
resentidos por la falta de empleo y la caída de su nivel de vida, y por su ignorancia,
que los hace pasto del racismo, el machismo, el patrioterismo y otros ismos
fascis, Trump anunció que expulsaría del país a alrededor de tres millones de
habitantes. Claro, todos ellos originarios de la América que se extiende desde
el Rio Bravo hasta Usuahia, pero fundamentalmente de América Central. ¿Cual es
su apuesta?. Devolver a países como El Salvador, Honduras, Haiti y Nicaragua,
entre otros, a sus lugares de origen. ¿Para que?. Según él, al igual que todos
los fascistas del mundo, porque les quitan trabajo a los locales, y además
porque son “delincuentes”, “narcotraficantes” y otras excrecencias. Pero la
jugada no termina ahí. Los países como El Salvador y Nicaragua, donde hay
gobiernos que responden a los intereses populares, no están en condiciones de
recibir oleadas de migrantes afincados en los EE.UU. por obra de las guerras
internas- contrarrevolucionarios de uno y otro país fueron apoyadas y
financiados por EE.UU. o desastres naturales-, ni tampoco están en condiciones
de recibir remesas (en El Salvador las remesas forman un alto porcentaje de su
PBI). Por lo tanto, la política de deportar salvadoreños, hondureños,
nicaragüenses y otros está destinada a generar una situación caótica en
Centroamérica, que tenga como blanco socavar la gobernabilidad de los gobiernos
del FMLN y FSLN en ambos países, y producir situaciones contrarrevolucionarias.
Si el Canal Interoceánico de Nicaragua, financiado por un empresario chino, se
construye tal cual se programó, en esta década, la salida de China y otros
países aliados a China y Rusia al Atlántico por el Canal no sería del gusto de
EE.UU., incluído el “industrialista” Trump. El caso de México, a pesar de la
Cháchara trumpista sobre el muro de contención que se construiría y la
deportación de migrantes, es distinta. México es el primer hall en cuanto al
‘patio trasero’ norteamericano de Nuestra América. Si bien como Estado, México
se halla en descomposición, su caos interno es programado, auspiciado y
contenido por EE.UU. a través de la DEA y la CIA, entre otros, que han
penetrado, a través del narcotráfico, todas las estructuras institucionales del
país. No le interesa a Trump ni a ningún otro representante de EE.UU. provocar
un caos no controlado por ellos, lo que ocurriría si deportaran a una gran masa
de inmigrantes, puesto que el caos traspasaría las fronteras y como un
boomerang se extendería a EE.UU.. La política de EE.UU, hacia México es de
“contención” en cuanto a su relación con China, puesto que México es el primer
socio comercial de China en Indoamérica latina, el segundo socio comercial de
China en el mundo y el tercer mercado en cuanto a las exportaciones mexicanas
es China. El comercio entre México y China el año pasado trepó a la suma de 75
mil millones de dólares, y los proyectos en diversos rubros de este año ya
suman los 50 millones de dólares de inversión china. Y con Trump no será
distinto, a pesar de sus disparates verbales contra México y su pueblo.
Tomando mate con amoorr….
Además de Peña Nieto, el triunfante candidato
norteamericano atendió el llamado de felicitación de su ex socio Mauricio
Macri. A pesar de las controversias en cuanto al gobierno de Macri y su
relación con un Trump “proteccionista” y partidario de atraer capitales a
EE.UU.- para financiar, fundamentalmente, a la industria militar que parece
carecer de recursos suficientes y provocar efecto derrame en cuanto a la
reerección de industrias locales vinculadas directa o indirectamente con el
aparato bélico- a través de la elevación de las tasas de interés, que daría por
tierra a las proclamadas inversiones norteamericanas en el país, Trump
intentará manejar los hilos de la marioneta argentina en relación a neutralizar
la vinculación con China y Rusia. Argentina es el segundo socio comercial de
China en Indoamérica latina, y es el tercer país en cuanto a atraer inversiones
chinas- Venezuela es el primero y el segundo Brasil-. Además se sabe hasta el
hartazgo que el padre de Macri, Franco, es el principal representante de los
intereses chinos en el país. Sabiendo que los chinos, con sus inversiones en
represas y plantas nucleares en la Argentina, fundamentalmente la Patagonia,
que suman 25 mil millones de dólares, confrontan con el proyecto de G. Bretaña,
EE.UU. y la OTAN de plantar una base militar continental, previa despoblación,
enla zona, y en perspectiva crear un Estado fallido que sirva a los intereses
de los consorcios capitalistas imperiales energéticos y sus socios locales,
Trump tratará de acercarse a Macri para neutralizar la relación del país con
China y Rusia. Y que en cambio contribuya a la proyección imperial sobre el
paso interoceánico del Cabo de Hornos, la Antártida y al apoyo continental
directo a los usurpadores de las Islas Malvinas.
Las declaraciones de Trump con respecto a que
rescindirá el acuerdo de 5 + 1 entre Irán y los cinco grandes (EE.UU., Francia,
Gran Bretaña, Rusia y China) y su acercamiento con Israel- que hace pocos días
renovó sus provocaciones legalizando la usurpación de colonos a tierra
Palestina – esbozan la realpolitik de Trump hacia Irán, principal proveedor de
crudo a China y aliado de Rusia en relación con el apoyo y defensa del gobierno
sirio frente a los ataques de los “rebeldes” del DAESH y otros. Y su arribo a
la Casa Blanca se supone marcarán un avance en cuanto a las presiones sionistas
de derecha locales sobre Irán y la ruptura de los acuerdos logrados durante la
administración de Cristina Fernández de Kirchner.
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El Trump y su laberinto III
Por Jorge Luis Ubertalli Ombrelli
El triunfo de Trump en la contienda presidencial
norteamericana y el supuesto “giro” que tomará su gobierno en relación con el
neoclasicismo capitalista de su país y su proyección en el mundo, ha dado pié a
algunos políticos, analistas y ex presidentes argentinos a creer en su ruptura
con el “establishment” y su regreso al capitalismo industrialista en función de
recrear la “grandeza de EE.UU.”.
No faltan quienes ven en Trump un simil de Perón
y otros pergeñadores de la industrialización argentina llevada a cabo en la
década de los años 40 del pasado siglo.
No es lo mismo un gato montés a que te…..
El fascismo y sus múltiples representaciones, fundamentalmente
en la Italia mussoliniana, la Alemania hitleriana, el Portugal salazarista, la
España franquista y otros es un fenómeno con características fáciles de
asimilar, cuando no se estudian las estructuras y formaciones sociales donde se
instaló, con el proteccionismo, el antiliberalismo y la perspectiva
industrializadora de países neocoloniales. Todos los movimientos fascistas
europeos surgieron para liquidar las revoluciones socialistas de obreros y
campesinos, en relación con el triunfo de la Revolución de Octubre en la Rusia
de 1917. Una de las grandes diferencias entre los que caracterizan al
proteccionismo, el antiliberalismo y la perspectiva de la industrialización
como expresiones fascistas, y la nuestra, consiste en tomar en cuenta en que estructuras
o formaciones sociales se plantean estos objetivos, y cual es el papel que le
cabe a la clase trabajadora en su misión histórica, la construcción del
socialismo, en ellas.
El fascismo, en sus distintas y conocidas
representaciones, es originario de países colonialistas, que han perdido sus
colonias o que se hallan en disputa con otros Estados capitalistas imperiales
en cuanto a ellas. Es un fenómeno de países centrales, cuya base social se
encarna en las clases medias pauperizadas y, en el caso de EE.UU. en relación
con el triunfo de Trump, en estos sectores de clase y también de la clase
trabajadora llevados al paro y la pobreza o empleados en la maquinaria del
complejo militar-industrial, principal beneficiario del fascismo en todas sus
manifestaciones.
El llamado de Trump a recrear la grandeza de
EE.UU., es el mismo llamado de Hitler en relación con el ensalzar la grandeza
germana, o de Mussolini en relación con la apología del Imperio Romano, o de
Franco con la España Colonialista, etc. Por lo tanto, no es posible homologar
la industrialización, el proteccionismo o la negación de la democracia burguesa
en Bolivia y Argentina, que en EE.UU. o Japón, por poner ejemplos.
El proteccionismo a la industria nacional, la
industrialización del país y la negación de la democracia capitalista en un
Estado neocolonial determinado halla explicación teniendo en cuenta la
conducción social y política, en términos de clase, del proceso que hace
hincapié en concretar el objetivo histórico que persigue el proteccionismo, la
industrialización y la negación de la democracia burguesa. El Estado
neocolonial necesita liberarse de la dependencia de Estados centrales, que
defienden con armas y propaganda la instalación de empresas multinacionales en
los países “periféricos”, sean financieras, extractivas, de servicios o
primarias, las cuales se hallan vinculadas por sólidos lazos, en función de
saquear los recursos de un país y esclavizar a su pueblo, fundamentalmente los
sectores más pobres y oprimidos: los trabajadores, pobres de la ciudad y el
campo y sectores medios empobrecidos. Este Estado neocolonial, dependiente de
potencias extranjeras, recurre al proteccionismo industrial, a la
industrialización del país y niega en sus términos más nefastos la democracia
liberal burguesa en cuanto máscara impuesta por el opresor para legalizar el
saqueo y la explotación. Pero el barco de la liberación va a buen puerto si es
conducido por los que viven de su trabajo y cobran un salario, o trabajan en
pequeños emprendimientos por cuenta propia: los trabajadores. Y su meta en
relación con la liberación de toda la nación y la de su clase en particular es
el Socialismo, único puerto seguro para el arribo del barco de la Liberación
Nacional y Social y su anclaje definitivo en el seno de la madre Patria hasta
el momento de la liberación esclavizada.
El “nacionalismo” de Trump es ofensivo,
expansivo e imperial. El nacionalismo de los revolucionarios es defensivo,
hermano de los pueblos y los trabajadores de la región y el mundo, colectivo en
el quehacer de producir riqueza material y cultural, repartirla entre todos y
disfrutarla. No es lo mismo proteger la industria nacional y desenmascarar la
democracia burguesa en Argentina que en EE.UU. Proteger la industria nacional
aquí es crear fuentes de trabajo para los únicos creadores de riqueza y únicos
defensores a ultranza de las empresas en las que trabajan, los trabajadores.
Los capitalistas en su conjunto o individualmente, pueden optar en invertir su
capital en industrias, bancos, empresas financieras, importación de productos,
etc. Los asalariados no, porque su vida depende de la empresa donde trabajan.
Por eso, cuando el industrialismo crece, y crece la masa de trabajadores,
también crece su relación con su clase, su conciencia, su cultura, y allí es
cuando la masa de trabajadores ya no es ‘columna vertebral’ de un proceso de
liberación sino cabeza del mismo, y enfila, a través de su organización
política al socialismo.
El triunfo de Trump alimenta en algunos/as
pillos/as y otros/as que piensan de buena fé, la idea de homologar la vuelta al
“capitalismo” serio en Argentina con las perspectivas de Trump en EE.UU. Nada
más erróneo. Y esperan acumular para las próximas elecciones con esa cantinela.
No es lo mismo un gato montés a que te……un gato.
El nacionalismo de Trump pretende ser la balsa
salvavidas de un imperio en decadencia que se pudre, y junto con él todo el
mundo imperial-colonial-capitalista.
El nacionalismo nuestro se encarna en el
liberarse de las cadenas de la opresión imperial y sus socios locales, en el
renacer de las naciones oprimidas durante siglos por el colonialismo extranjero
y en la construcción del socialismo, en el marco de la incorporación de la
ciencia y la técnica a la antigua organización comunal, donde “naides es más
que naides” y el objetivo no es “vivir mejor”- que induce que otro puede vivir
peor- sino “vivir bien”, construyendo riqueza con todos para el disfrute de
todos.
Nuestra causa nacional es trabajar y combatir con el
objetivo de romper las cadenas que nos atan a la explotación y el saqueo y
dejar atrás el pantano de la necesidad para llegar a las praderas fértiles de
la libertad, donde, en el contexto de priorizar lo colectivo, cada uno brinde
lo que su capacidad le permite, y a cada uno se le brinde lo necesario para
vivir humanamente de acuerdo a las necesidades que tenga.
