lunes, 7 de noviembre de 2016

Capitana del Ejército María Remedios del Valle, "Madre de la Patria"

8 DE NOVIEMBRE DE 1847: MUERE LA CAPITANA DEL EJÉRCITO MARÍA REMEDIOS DEL VALLE O REMEDIOS ROSAS.
Para el seguimiento de este personaje aconsejo el libro que se presenta en este día de 2016, cuya autoría es de mi amigo Daniel Brión: “Capitana María Remedios del Valle, Madre de la Patria”.
Nació en Buenos Aires –entonces capital del Virreinato del Río de la Plata, en el último tercio del siglo XVIII (últimamente se piensa que fue 1766 o 1767), María de Remedios, sin conocerse exactamente la fecha y allí crece sufriendo una triple discriminación: por estar adscripta a las clases populares, por ser mujer y por pertenecer a la etnia afroargentina, el sistema colonial de castas la “clasificaba como parda”. Sin embargo su rebeldía puede más, hasta encontrar su propio camino en la lucha heroica por su patria.
Actuó como auxiliar en la Invasión Británica. María Remedios del Valle auxilió al Tercio de Andaluces, uno de los cuerpos milicianos que defendieron con éxito la ciudad. Según el parte del comandante de ese cuerpo, “Durante la campaña de Barracas, asistió y guardó las mochilas para aligerar su marcha a los Corrales de Miserere”.
Adhiere el 6 de julio de 1810, junto a su esposo y sus dos hijos (uno de ellos adoptivo), a la Revolución de Mayo y, poco después, se integra como auxiliar y combatiente al Ejército del Norte en la primera expedición auxiliadora al Alto Perú.
María Remedios del Valle se incorporó a la marcha de la 6ª Compañía de artillería volante del Regimiento de Artillería de la Patria al mando directo del capitán Bernardo Joaquín de Anzoátegui, durante toda la guerra de Independencia de la Patria Grande, participando en las batallas de El Desaguadero, Salta, Vilcapugio y Ayohuma; precisamente Remedios fue una de las llamadas “niñas de Ayohuma”, aquellas que asistieron al derrotado ejército de Manuel Belgrano aquel 14 de noviembre de 1813. Por su comportamiento, el General Belgrano la designa “Capitana del Ejército”.
Acompaña luego a las huestes de Juan Antonio Álvarez de Arenales y Martín Miguel de Güemes empuñando armas y ayudando a los heridos en los hospitales de campaña, asistiendo a la muerte de su marido y de sus hijos, sin abandonar su temple. Herida de bala y tomada prisionera por las fuerzas absolutistas, es azotada públicamente nueve días que le dejarían cicatrices de por vida, pero, así y todo, logra fugar para reincorporarse luego a las fuerzas patriotas. Aunque allí, desde el campo de prisioneros, ayudó a huir a varios oficiales patriotas.
La trayectoria de esta “coronela negra” constituye un ejemplo de lucha, pues habiendo sido herida en seis oportunidades, no amengua sus ímpetus en la lucha contra el enemigo absolutista.
Ella continuó sirviendo como auxiliar durante el exitoso avance sobre el Alto Perú, en la derrota de Huaqui y en la retirada que siguió. En vísperas de la batalla de Tucumán se presentó ante el general Manuel Belgrano para solicitarle que le permitiera atender a los heridos en las primeras líneas de combate. Belgrano, reacio por razones de disciplina a la presencia de mujeres entre sus tropas, le negó el permiso, pero al iniciarse la lucha Del Valle llegó al frente alentando y asistiendo a los soldados quienes comenzaron a llamarla la “Madre de la Patria”. Como se dijo, tras la decisiva victoria, Belgrano la nombró Capitana de su Ejército.
Años después –en 1827- se encuentra en Buenos Aires, en la Plaza de la Recova o en el atrio de San Francisco, pidiendo limosna –según la rescata del olvido Carlos Ibarguren-. Planteado su casa en la Legislatura, se resuelve ratificar el cargo de Capitán de Infantería, pasando así a percibir un sueldo, que le permite abandonar la mendicidad.
En 1829, es ascendida a sargenta mayor de caballería. Luego, Rosas, en un decreto del 16 de abril de 1835, la incorpora a la Plana Mayor Activa del Ejército, con jerarquía y sueldo, como modo de aliviar su situación económica. En esa oportunidad, como reconocimiento, le da su apellido y pasa a llamarse Remedios Rosas.

Fallece el 8 de noviembre de 1847. Un periódico de la época informa: “Baja. El mayor de caballería Doña Remedios Rosas falleció”.

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