8 DE NOVIEMBRE DE 1847: MUERE LA CAPITANA DEL
EJÉRCITO MARÍA REMEDIOS DEL VALLE O REMEDIOS ROSAS.
Para el seguimiento de este personaje aconsejo
el libro que se presenta en este día de 2016, cuya autoría es de mi amigo
Daniel Brión: “Capitana María Remedios del Valle, Madre de la Patria”.
Nació en Buenos Aires –entonces capital del
Virreinato del Río de la Plata, en el último tercio del siglo XVIII
(últimamente se piensa que fue 1766 o 1767), María de Remedios, sin conocerse
exactamente la fecha y allí crece sufriendo una triple discriminación: por
estar adscripta a las clases populares, por ser mujer y por pertenecer a la
etnia afroargentina, el sistema colonial de castas la “clasificaba como parda”.
Sin embargo su rebeldía puede más, hasta encontrar su propio camino en la lucha
heroica por su patria.
Actuó como auxiliar en la Invasión Británica.
María Remedios del Valle auxilió al Tercio de Andaluces, uno de los cuerpos
milicianos que defendieron con éxito la ciudad. Según el parte del comandante
de ese cuerpo, “Durante la campaña de Barracas, asistió y guardó las mochilas
para aligerar su marcha a los Corrales de Miserere”.
Adhiere el 6 de julio de 1810, junto a su esposo
y sus dos hijos (uno de ellos adoptivo), a la Revolución de Mayo y, poco
después, se integra como auxiliar y combatiente al Ejército del Norte en la
primera expedición auxiliadora al Alto Perú.
María Remedios del Valle se incorporó a la
marcha de la 6ª Compañía de artillería volante del Regimiento de Artillería de
la Patria al mando directo del capitán Bernardo Joaquín de Anzoátegui, durante
toda la guerra de Independencia de la Patria Grande, participando en las
batallas de El Desaguadero, Salta, Vilcapugio y Ayohuma; precisamente Remedios
fue una de las llamadas “niñas de Ayohuma”, aquellas que asistieron al
derrotado ejército de Manuel Belgrano aquel 14 de noviembre de 1813. Por su
comportamiento, el General Belgrano la designa “Capitana del Ejército”.
Acompaña luego a las huestes de Juan Antonio
Álvarez de Arenales y Martín Miguel de Güemes empuñando armas y ayudando a los
heridos en los hospitales de campaña, asistiendo a la muerte de su marido y de
sus hijos, sin abandonar su temple. Herida de bala y tomada prisionera por las
fuerzas absolutistas, es azotada públicamente nueve días que le dejarían
cicatrices de por vida, pero, así y todo, logra fugar para reincorporarse luego
a las fuerzas patriotas. Aunque allí, desde el campo de prisioneros, ayudó a
huir a varios oficiales patriotas.
La trayectoria de esta “coronela negra”
constituye un ejemplo de lucha, pues habiendo sido herida en seis
oportunidades, no amengua sus ímpetus en la lucha contra el enemigo
absolutista.
Ella continuó sirviendo como auxiliar durante el
exitoso avance sobre el Alto Perú, en la derrota de Huaqui y en la retirada que
siguió. En vísperas de la batalla de Tucumán se presentó ante el general Manuel
Belgrano para solicitarle que le permitiera atender a los heridos en las
primeras líneas de combate. Belgrano, reacio por razones de disciplina a la
presencia de mujeres entre sus tropas, le negó el permiso, pero al iniciarse la
lucha Del Valle llegó al frente alentando y asistiendo a los soldados quienes
comenzaron a llamarla la “Madre de la Patria”. Como se dijo, tras la decisiva
victoria, Belgrano la nombró Capitana de su Ejército.
Años después –en 1827- se encuentra en Buenos
Aires, en la Plaza de la Recova o en el atrio de San Francisco, pidiendo
limosna –según la rescata del olvido Carlos Ibarguren-. Planteado su casa en la
Legislatura, se resuelve ratificar el cargo de Capitán de Infantería, pasando
así a percibir un sueldo, que le permite abandonar la mendicidad.
En 1829, es ascendida a sargenta mayor de
caballería. Luego, Rosas, en un decreto del 16 de abril de 1835, la incorpora a
la Plana Mayor Activa del Ejército, con jerarquía y sueldo, como modo de
aliviar su situación económica. En esa oportunidad, como reconocimiento, le da
su apellido y pasa a llamarse Remedios Rosas.
Fallece el 8 de noviembre de 1847. Un periódico
de la época informa: “Baja. El mayor de caballería Doña Remedios Rosas
falleció”.
